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El Arte Correo o Arte Postal (AP), en inglés mail art, es un movimiento planetario de intercambio y comunicación a través del medio postal. Su historia viene de antiguo, tanto como el servicio postal, ya que es ese su medio de difusión, aunque puede rastrearse hasta sus primeras manifestaciones en el grupo Fluxus.
El hecho de utilizar este medio de transporte condiciona las características del objeto a enviar, en cuanto a tamaño, peso o forma, que deben atenerse a las condiciones establecidas por los distintos servicios postales de cada país. Es frecuente, que existan lo que podríamos denominar “transgresiones” del sistema por ambas partes, a veces los artistas postales juegan con las especificaciones estatales del correo, y otras, los funcionarios permiten la circulación de esos objetos tomando parte en un juego del que ya forman parte sean o no conscientes de ello.
El canal es parte integrante, y a veces la de mayor peso, puesto que aporta el ruido, la incertidumbre, o la intervención sobre la obra de las distintas fases administrativas por las que transcurre el viaje postal. Pero el AP, es algo más que un simple intercambio de arte a través del correo, es sobre todo comunicación. Ambos aspectos, arte y comunicación se funden en el envío postal, primando en cada ocasión y dependiendo de cada artista postal, uno sobre el otro.
Existen varios principios que se entienden aceptados y compartidos por los actores del AP. Estos, fueran formulados expresamente o no en sus comienzos, han devenido en normas a cumplir en el ejercicio del AP, y constituyen su esencia más profunda, de modo que si no se respetan, hace tambalearse al espíritu del AP.
1. Libertad de expresión, aunque a veces en los proyectos de AP, se establecen temas determinados, al artista postal se le supone libertad absoluta para el ejercicio de su actividad.
2. No hay selecciones, no hay jurados. Todos los trabajos recibidos en los proyectos se aceptan y se exponen, sin limitaciones.
3. No hay ventas. El dinero y el AP no se llevan bien, los trabajos enviados permanecen en poder de sus receptores en forma de archivos, y estos tienen el derecho de exponerlos, coleccionarlos o disponer de ellos como deseen, con una cierta obligación entendida de preservarlos y conservarlos del mejor modo posible.
4. Realizar catálogos o listas de los participantes, en los proyectos entra dentro tanto de las posibilidades económicas del momento y de cada artista postal, como de las normas de la buena educación.
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