El Correo en Inglaterra
Lunes, 15 Septiembre 
El primer servicio postal que se conoce en la historia inglesa corresponde a la época del reinado de Enrique III. En 1481, durante las guerras de Escocia, fue cuando Eduardo IV estableció postas que se relevaban cada treinta kilómetros, lo cual les permitía recorrer en poco tiempo distancias considerables. En Inglaterra el servicio de correos quedó reservado al Estado y a la nobleza hasta el reinado de Carlos I, quien permitió que también los particulares pudieran servirse de él.
Pero los modernos servicios postales ingleses puede decirse que derivan de los establecidos por Enrique VIII (1533). La reina Isabel I fue quien dispuso que los mensajes al exterior fueran llevados únicamente por mensajeros reales, lo que hace pensar en un principio de censura del correo. En 1603, Jacobo I incluyó en el servicio la correspondencia de los particulares, pero dando siempre preferencia a los mensajes oficiales procedentes de la corte inglesa.
En realidad, hasta la época de Cromwell, en 1660, el correo no adquirió la estructura propia de un servicio nacional. Fue entonces cuando se puso el servicio bajo el control del Estado, el cual designaba la persona que debía ser el administrador general. A mediados del siglo XVII Mathewe de Quester estableció un servicio privado, con tarifas bajas, muy utilizado por los comerciantes ingleses. La casa tenía como lema: Lo primero que se
entrega es lo primero en ser despachado. El mismo rey le dio a Quester el título de
jefe de postas de Inglaterra para los países extranjeros fuera de los dominios del
rey. Ya a principios del siglo XVIII se introdujeron muchas reformas, pero aun así
el servicio postal era caro y no estaba al alcance de todos.
